Se presenta evidencia de una antigua ocupación humana en la Isla de los Estados, con una estructura de piedra que podría haber sido un fogón principal para hervir y fundir aceite de cueros de lobo. Se presume la existencia de otras construcciones cubiertas por la vegetación.
Los primeros pobladores utilizaban los recursos locales: piedra para fabricar paredes, madera de canelos y guindos para construir, y agua dulce de arroyos. El puerto, llamado "Puerto Abrigado", ofrecía protección, condiciones ideales para la cacería de lobos marinos.
La cacería se realizaba bajo el concepto de "recursos de acceso abierto", sin control efectivo por parte de Argentina. A principios del siglo XIX, los primeros criollos llegaron en nombre del estado nacional, marcando el inicio de una nueva presencia en la zona.