Se invita a los espectadores a experimentar el poder transformador de Dios, similar al que experimentó Leandro, a través de rituales específicos. Se mencionan horarios y la dirección de la Catedral de mi familia en Florencio Varela.
Se promete que este poder puede curar, sanar y liberar, obrando con certeza en la vida de quienes participen. Se hace hincapié en la certeza de que Dios puede realizar cosas extraordinarias, tal como lo hizo en el pasado y lo hará en el presente.