Se narra la historia bíblica de Elías y su discípulo Eliseo, centrándose en el momento en que Elías es arrebatado al cielo y su manto cae sobre Eliseo, quien recibe así su unción y ministerio.
Se destaca la actitud de Eliseo, quien perseveró y buscó activamente la bendición, a diferencia de otros profetas que sabían del evento pero no actuaron. Se enfatiza que solo aquellos que se animan a perseverar y buscar obtienen la unción y la gracia del Espíritu Santo.
Se concluye que, aunque muchos pueden quedarse "mirando" los movimientos espirituales, son los que "arrebatan" la bendición a través de la búsqueda constante quienes la reciben.