El apagón en la Ciudad de Buenos Aires afecta la vida cotidiana de los ciudadanos. La falta de suministro eléctrico dificulta tareas como esperar el colectivo, ir a trabajar o realizar actividades deportivas.
Algunas personas optan por caminar en lugar de tomar el transporte público por temor a situaciones de inseguridad. Otros, a pesar del frío, se animan a hacer deporte al aire libre.
La situación genera incertidumbre y requiere de recursos adicionales, como luces portátiles en las viseras, para poder realizar actividades básicas.