El caso de Diego Fernández Lima, desaparecido hace 40 años, continúa generando interrogantes y la justicia busca nuevas pruebas para esclarecer los hechos, mientras se debate sobre la prescripción del homicidio y el encubrimiento.
Se plantea la hipótesis de que la medida de "no innovar" sobre la propiedad donde se encontró el cuerpo de Diego podría indicar una inminente orden de excavación, ya que lo lógico sería investigar a fondo el jardín ante el hallazgo de restos óseos.
El homicidio de Diego Fernández Lima estaría prescrito, pero el encubrimiento podría no serlo si se demuestra que continuó a lo largo del tiempo. La justicia se centra en esclarecer los hechos antes de determinar las consecuencias legales.
Se discute la posibilidad de que Christian Graff, principal sospechoso, o su padre, ya fallecido, estén involucrados en el encubrimiento. La declaración de la exmujer de Graff, quien lo describe como manipulador, aporta al perfil, aunque no lo convierte directamente en asesino.
La familia de Diego busca activamente nuevas pruebas, incluso analizando la posibilidad de encontrar ADN para evitar la prescripción y determinar cómo se mantuvo oculto el cuerpo durante tanto tiempo.