Fernanda Callejón se encuentra en el final de un juicio por violencia de género contra su expareja, Ricardo Dioto. A pesar de la tensión y las expectativas, Callejón se muestra positiva ante la inminente sentencia.
La defensa de Callejón solicita una pena de ocho meses de prisión en suspenso para Dioto, junto con un tratamiento psicológico de dos años en un hospital público, como reparación por la violencia ejercida.
Durante el proceso, Dioto presentó a tres amigos de su infancia como testigos, quienes afirmaron no haber presenciado ninguna situación de violencia. En contraste, los testigos presentados por Callejón relataron hechos graves.
A pesar de las críticas y la incredulidad de algunas personas, Callejón se mantiene firme en su lucha por justicia, buscando una sentencia reparadora que le permita sanar y reflexionar sobre la violencia de género.