Los alquileres en la Ciudad de Buenos Aires alcanzan cifras exorbitantes: un departamento de tres ambientes puede costar un millón de pesos, un monoambiente 590 mil pesos y uno de dos ambientes 700 mil pesos. Esto dificulta enormemente la posibilidad de que los jóvenes puedan acceder a una vivienda.
A pesar de la reforma de la ley de alquileres, que prometía mayor oferta, el criterio del propietario prima y muchos priorizan alquilar a turistas. La falta de fomento estatal agrava la situación, llevando a una migración hacia la provincia de Buenos Aires en busca de opciones más económicas.