La Corte de Apelaciones de París declaró culpables de homicidio involuntario a Air France y Airbus por el accidente del vuelo Río-París en 2009, que causó la muerte de 228 personas. La aerolínea fue condenada por no formar adecuadamente a sus pilotos, y el fabricante por subestimar la gravedad de fallas en los sensores de velocidad, que se congelaron durante el vuelo.
Ambas empresas deberán pagar una multa de 225 mil euros cada una. Si bien las empresas anunciaron que apelarán la decisión, la condena por homicidio involuntario daña su imagen. La justicia francesa considera que se priorizó la seguridad sobre consideraciones económicas, reconociendo el dolor de las familias ante una tragedia de brutalidad insoportable.