Un turista relata las dificultades para regresar de Nepal tras el terremoto, especialmente el caso de su amigo Carlos, quien se quedó sin pasaje y sin conocer el idioma. La incertidumbre y el estrés aumentaron a medida que pasaban los días sin poder asegurar un vuelo de vuelta.
La gestión de pasajes se tornó caótica, con aerolíneas que no respondían. La esperanza surgió al encontrar a un piloto alemán que, conmovido por la situación, ofreció a Carlos un lugar en la cabina de un vuelo a Nueva Delhi, convirtiéndose así en el primero en ser evacuado.
Este episodio resalta la angustia de quedarse varado en una zona de desastre, la importancia de la ayuda humanitaria y la solidaridad entre personas de diferentes nacionalidades.