Tomás, a sus 87 años, demuestra una notable agilidad mental y física, además de una riqueza lingüística impactante. Habla con fluidez español, alemán e inglés, y aunque está perdiendo el húngaro por falta de práctica, lo recuerda de su infancia.
Relata cómo aprendió español al llegar a Argentina y su facilidad para los idiomas, contrastándola con la ortografía de algunos argentinos. Su elocuencia y conocimiento demuestran una vida dedicada al aprendizaje y la cultura.