Los sobrevivientes del terremoto en Nepal describen la escena de los crematorios a la vera del río Bangmati, donde los rituales funerarios continúan a pesar del caos. La muerte es vista como un retorno a Dios según la cultura tibetana.
La ceremonia incluye la cremación de los cuerpos en piras funerarias, cuyas cenizas son esparcidas en el río Ganges. La magnitud de la tragedia desbordó la capacidad de los crematorios, obligando a improvisar nuevas pira y a acelerar los procesos por cuestiones sanitarias.
La experiencia de presenciar estos ritos de cerca intensificó la percepción de la muerte y la fragilidad de la vida. Se observa la mezcla de culturas, incluso con la presencia de una camiseta argentina en medio de las ceremonias, reflejando la universalidad del dolor y la pérdida.