Turistas en Nepal describen la caótica primera noche tras el devastador terremoto. Muchos, con sus hoteles derrumbados, buscaban refugio y se enteraban de la magnitud de la catástrofe.
El miedo a que las estructuras restantes colapsaran llevó a la mayoría a dormir a la intemperie, mientras otros improvisaban refugios con muebles y elementos disponibles. Las réplicas constantes aumentaban la tensión y la incertidumbre.
Se relata la búsqueda de seguridad en medio de la destrucción, con la recomendación de permanecer al aire libre a pesar de la lluvia. La noche se vivió en vigilia, marcada por el temor y la necesidad de encontrar un lugar seguro.