El uso de braseros para calefaccionarse representa un grave riesgo, con un estimado de 200 muertes anuales por inhalación de monóxido de carbono y más de 4.000 intoxicaciones.
Se recomienda apagar los braseros antes de dormir para prevenir accidentes fatales, especialmente en un contexto de frío intenso.
La situación se agrava ante el aumento del precio de la leña, que se comercializa a 24.000 pesos el metro, y la posibilidad de que la factura de gas se duplique en invierno, obligando a muchas familias a recurrir a métodos de calefacción peligrosos.