A pesar de la excelencia histórica de la medicina argentina, evidenciada por premios Nobel como Milstein y Usai, el sistema de salud actual ha retrocedido en tecnología y desarrollo.
Se compara la situación argentina con otros países, señalando que Argentina ha perdido lugares en el ranking de los mejores hospitales de Latinoamérica.
Se atribuye este retroceso a un sistema que se ha deteriorado en las últimas tres décadas, afectando áreas cruciales como la vacunación infantil y la atención primaria.