En una declaración inusual, Leopoldo Luque pide perdón a Hanna por algo que dijo, aclarando que no piensa que tenga algún problema mental. Este pedido de disculpas marca un cambio en su estrategia, ya que hasta ahora sus declaraciones habían sido puramente de ataque.
Luque reitera que no tenían un manejo general del paciente y que él lo llevaba a muchos lugares. Se enfatiza que este es un hecho novedoso, dado que hasta el momento se había caracterizado por sus declaraciones de ataque.