Kazajistán inauguró su sistema de tren ligero automático en Astana, tras más de una década de retraso, con una inversión cercana a los 1.800 millones de dólares.
El proyecto busca modernizar el transporte público y mejorar la conectividad urbana, contando con un recorrido de 22,4 kilómetros que une puntos estratégicos como el aeropuerto internacional.
El sistema, con 18 estaciones (11 a nivel de superficie y 7 elevadas), opera de forma totalmente automatizada y sin conductor, incorporando tecnología de última generación para control y seguridad.
Cada formación tiene capacidad para 600 pasajeros y fue diseñada para soportar las extremas temperaturas invernales de la ciudad.