Jubilados se manifestaron en Avenida Corrientes para protestar contra el desfinanciamiento del PAMI y el posible cierre del hospital de Hurlingham, que atiende a más de 20.000 afiliados.
Los manifestantes denunciaron la suspensión de operaciones, demoras en prestaciones, falta de entrega de medicamentos y el inminente cierre del hospital el 28 de mayo. Aseguran que el hospital fue construido con fondos propios del PAMI y que su cierre se debe a renuncias de médicos y abandono generalizado.
El director del PAMI, por su parte, calificó la situación como un "estrés financiero" y no una crisis, argumentando que los jubilados viven más tiempo y que la situación se normalizará. Sin embargo, los jubilados expresaron su indignación y temor ante la falta de atención y medicamentos, sintiéndose "matados" por la situación.
Se reportan casos de jubilados que no reciben medicación crónica, falta de cobertura odontológica y suspensión de venta de remedios de libre acceso. La situación es crítica para quienes cobran la mínima y no pueden acceder a tratamientos esenciales.