Irán mantiene el control del Estrecho de Ormuz, por donde transitaron 26 barcos, incluyendo petroleros y cargueros, escoltados por la Guardia Revolucionaria. Desde el inicio de la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel, Teherán ha intensificado los controles sobre el paso marítimo.
La situación genera alerta mundial por el posible corte de suministro y el impacto económico que un bloqueo total de Ormuz tendría, disparando el precio del petróleo y afectando los mercados globales. La presencia militar en el Golfo Pérsico ha aumentado, mientras la diplomacia busca evitar una confrontación directa a gran escala.