La inflación interanual en Bolivia alcanzó el 15%, un nivel preocupante para un país que históricamente ha mantenido baja inflación. Este aumento se suma a la existencia de una gran economía en negro.
Algunos economistas sugieren que la economía informal actúa como un ancla para la inflación, al basarse en oferta y demanda natural. Sin embargo, esta situación limita la recaudación de impuestos, afectando la capacidad del Estado para financiar servicios como hospitales y subsidios.