Se denuncia que el gobierno está reteniendo fondos de impuestos a combustibles y del fondo fiduciario del gas, sin que estos se destinen a su propósito original (arreglar rutas o subsidiar tarifas). Diego Zuliano califica esta práctica de "hurto" económico, ya que los usuarios siguen pagando dichos impuestos y fondos, pero no ven los beneficios aplicados.
Se compara la situación con el impuesto a los combustibles, donde una parte importante del costo por litro no se destina al arreglo de rutas. En el caso del gas, se sigue cobrando el fondo fiduciario, pero los subsidios a zonas frías se eliminan, generando un aumento del 50% en la tarifa para millones de usuarios. Se critica la falta de transparencia en el destino de estos fondos, que parecen ir a "una oficina" de Caputo.