Se revelaron detalles sobre el uso de 50 sellos falsificados encontrados en el vehículo del dueño de la clínica clandestina, Alberto Sánchez. Estos sellos, pertenecientes a médicos habilitados y extranjeros, habrían sido utilizados para legitimar diagnósticos y tratamientos fraudulentos.
La situación se agrava al constatar que uno de los sellos pertenecía a una supuesta médica, Caterina Torrico, quien firmó recetas para niños sin estar habilitada para ejercer en Argentina. La falta de controles municipales y provinciales es cuestionada, así como la ausencia de atención adecuada en hospitales públicos que obliga a los ciudadanos a recurrir a estas clínicas.