Se argumenta que el gobierno actual no ha estabilizado la economía ni bajado la inflación de manera sostenible. Se compara la situación con un paciente obeso intentando bajar de peso, donde los últimos kilos son los más difíciles de perder.
Se critica el diseño y conducción del plan económico, lo que ha llevado a una pérdida de reputación y credibilidad del gobierno. Esto, a su vez, hace que las expectativas de inflación no bajen, sino que aumenten, generando un círculo vicioso.