La falta de movimiento y actividad física en niños afecta el aprendizaje y el desarrollo cerebral. Uno de cada tres niños que ingresa a primer grado presenta dificultades para sujetar un lápiz, lo que se relaciona con una menor generación de movimientos que construyen conexiones neuronales.
Esta dificultad motriz, aunque no siempre indica disgrafía, está vinculada a la falta de experiencias de movimiento en la infancia temprana, cruciales para el desarrollo neuroplástico del cerebro hasta los 5 años.