Madres de pacientes del Hospital Garrahan denuncian que los niños no tienen ni pirona ni frazadas, y que la calefacción solo se enciende "cuando quieren". Las madres deben compartir camas con sus hijos para abrigarlos.
Se informa que el personal del hospital, a pesar de la sobrecarga y la falta de reposición de personal (se fueron 400 personas el año pasado y solo entraron "a dedo"), intenta mantener la calidad de atención.
La demora en los turnos se ha extendido de uno a seis meses, y las provincias ya no autorizan traslados ni hospedajes para familias con niños de otras provincias que necesitan tratamiento en el Garrahan, el hospital de alta complejidad más importante de Latinoamérica.