Trabajadores denuncian que, bajo la gestión de Milei, la producción y el empleo en las fábricas han disminuido drásticamente, mientras que la importación de neumáticos se incrementa.
Señalan que la supuesta "integración al mundo" implica la pérdida de empleos y el cierre de empresas, contradiciendo los datos oficiales de crecimiento económico que, según los trabajadores, solo benefician a sectores como la minería y la agricultura.
La preocupación por despidos y la falta de representación sindical en las fábricas genera un clima de tensión y temor entre los empleados, quienes se sienten abandonados y melakukan sobreexplotación laboral.