Estados Unidos impuso fuertes sanciones económicas a dirigentes presuntamente vinculados con Hezbollah en Líbano. El Departamento del Tesoro estadounidense congeló cuentas e impidió negocios con compañías de EE. UU. a un grupo de políticos, militares y funcionarios libaneses. Estas medidas buscan evitar la financiación de operaciones de Hezbollah y recrudecen la tensión en la región. Hezbollah respondió calificando las sanciones como un intento de intimidar al pueblo libanés y aseguró que no afectarán sus decisiones políticas.
El grupo terrorista, que respondió rápidamente a las sanciones, sostuvo además que las medidas no tendrán un impacto en las decisiones políticas y que la tensión regional sigue creciendo en medio de un conflicto entre Israel, Irán y los aliados de Teherán. Las sanciones económicas son vistas como otra forma de guerra en Medio Oriente, incluso sin disparos de armas.