La tensión entre Estados Unidos y Cuba se agrava con nuevas medidas de presión por parte de la administración Trump. El Departamento de Justicia presentó cargos criminales contra Raúl Castro por el derribo de dos aviones en 1996, mientras que se evalúa la reimposición de restricciones energéticas.
Estas acciones, sumadas al despliegue de un portaaviones nuclear y barcos de guerra frente a la isla, generan preocupación por un posible aumento del conflicto. Trump calificó el despliegue del portaaviones USS Nemitz como una cuestión humanitaria, a pesar de la crisis que atraviesa Cuba. La combinación de presiones judiciales, sanciones económicas y movimientos militares busca intensificar la asimetría de poder entre ambos países.