Estados Unidos ha presentado cargos criminales contra Raúl Castro por el derribo de avionetas civiles en 1996, lo que ha generado sospechas de una posible escalada militar en Cuba. La llegada del portaaviones USS Nimitz y su grupo de ataque naval a la región coincide con esta acusación, aumentando la tensión entre ambos países.
El Departamento de Justicia de EE.UU. acusa a Castro de homicidio, conspiración para matar ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronaves, en relación con el derribo de dos avionetas de la organización "Hermanos al Rescate". Este hecho, ocurrido hace tres décadas, dejó cuatro muertos y provocó una grave crisis en las relaciones bilaterales.
El despliegue naval estadounidense y las acciones legales contra Castro ocurren en un momento delicado para las relaciones entre Washington y La Habana, y en medio de advertencias del régimen cubano sobre un posible escenario de confrontación militar.