El programa Duro de callar continuó con los testimonios desde la casa de Diego Maradona en Fiorito, donde la dignidad y la lucha por la supervivencia fueron protagonistas.
Una mujer relató que, a pesar de haber perdido su casa y una hija, sigue adelante. Afirmó que "no le debe nada a nadie" y que no siente vergüenza por su situación, ya que la verdadera vergüenza sería robar. Trabajando solo los fines de semana, lucha para mantener a su familia.
Se cuestionó la idea de que la pobreza y la necesidad deban generar vergüenza, y se enfatizó que la dignidad reside en la resiliencia y la lucha diaria. La conversación también incluyó críticas a los "gobiernos neoliberales" por generar estas condiciones de pobreza.