La migración masiva de personas de prepagas al sistema de salud público, sumada a los recortes presupuestarios, está desbordando los hospitales y generando escasez de medicamentos e insumos.
Las internaciones en hospitales públicos aumentaron un 35%, con terapias intensivas al 80-90% de ocupación antes del invierno. Unos 742.000 personas perdieron su cobertura privada desde que asumió el gobierno actual.
Esta situación provoca demoras en turnos, reprogramación de cirugías y menor acceso a tratamientos, afectando gravemente la calidad del sistema sanitario público.