Se denuncia la existencia de "clubes truchos" y asociaciones fraudulentas dentro del fútbol argentino, como el caso del Loriane Fútbol Club.
Se critica la falta de control por parte de la Inspección General de Justicia (IGJ) y otros organismos estatales, que permitirían estas maniobras.
Se sugiere que el sistema de favores y la complicidad en diversos ámbitos (judicial, periodístico) han permitido que estas irregularidades se mantengan durante décadas.
Se compara la situación con cooperativas y empresas truchas, evidenciando un patrón de corrupción que afecta al deporte.