La situación por el precio de los combustibles en Bolivia se torna caótica, con largas filas de hasta cinco horas para cargar nafta y gasoil. La crisis de hidrocarburos, que tiene raíces profundas, se agrava por la importación de combustible adulterado que provocó daños en numerosos vehículos, según testimonios de los afectados.
Esta problemática llevó a la renuncia del ministro de hidrocarburos y a un aumento en el precio del combustible, ya que se debió buscar suministro en otros lugares a mayor costo y sin adulterar, además de cubrir los gastos de reparación de los automóviles afectados.
Paralelamente, 45 bloqueos en carreteras impiden el paso de camiones externos, exacerbando la escasez y el encarecimiento de productos básicos como el pollo. Los ciudadanos expresan su descontento y exigen al gobierno una solución urgente y diálogo para resolver la crisis.