En la cooperativa Textil Aini, ubicada en Mataderos, más de 30 trabajadores enfrentan una difícil situación debido a la baja actividad y la imposibilidad de llegar a fin de mes.
Se ven obligados a diversificar su producción y realizar trabajos adicionales para subsistir, mientras los alquileres de los galpones se han incrementado considerablemente, llegando a cifras de hasta 3 millones de pesos.
La jornada laboral se extiende para intentar cumplir con los pedidos, pero la falta de ingresos complica la situación personal y familiar de los cooperativistas, quienes viven con el temor de no poder cubrir sus necesidades básicas.