Se relata el caso de Héctor Navarro, de 57 años, presunta víctima fatal de la clínica trucha. Tras ser atendido por un dolor en el pecho y recibir un antiinflamatorio, falleció en su domicilio minutos después.
Su hijo, Damián Navarro, llegó al lugar enfurecido y se enfrentó a golpes con un empleado de la clínica, evidenciando la indignación y el dolor de los familiares ante la presunta mala praxis.