Se cumple un año del hallazgo de los restos óseos de Diego Fernández Lima, desaparecido en 1984 a los 16 años. La familia, tras 41 años de búsqueda, reclama justicia y denuncia un asesinato, señalando que el joven presentaba signos de defensa y fue enterrado clandestinamente.
La causa judicial, que había sido sobreseída, fue reabierta gracias a una apelación. Actualmente, la fiscalía trabaja en nuevas declaraciones y pruebas, buscando esclarecer los hechos. La familia señala a Graff como posible implicado y denuncia que la familia de los acusados sigue su vida con normalidad, representando un peligro para la sociedad.
Se menciona la intervención de Gustavo Cerati como un factor clave para el descubrimiento del caso. A pesar del dolor y la tristeza, la familia mantiene la esperanza de obtener justicia por Diego, su padre y la sociedad en general.