En un emotivo segmento desde la casa natal de Diego Maradona en Fiorito, se mostró la labor de un comedor comunitario que brinda asistencia a cientos de personas.
María, la cocinera, relató su lucha diaria para mantener a sus ocho hijos, trabajando en limpieza y viviendo con 6.000 pesos por hora, destacando que "los pobres nos ayudamos entre los pobres".
Se enfatizó que la casa de Diego se convirtió en un símbolo de solidaridad, donde voluntarios y vecinos se organizan para preparar ollas populares, y se destacó la presencia de carne en el guiso, un signo de que "la mano de Dios ayuda al pueblo".
Los testimonios coincidieron en que la historia se repite, comparando la situación actual con la del 2001, y se criticó al gobierno actual por generar hambre y no atender las necesidades de los más vulnerables.