En Bolivia, la escasez de combustible ha llevado a medidas de control insólitas, como la limitación de 5 litros de nafta por persona y la exigencia de presentar un documento para poder cargar.
Los ciudadanos deben acudir con bidones y documentación para obtener una mínima cantidad de combustible, insuficiente para sus necesidades básicas y laborales. La situación genera largas filas y desesperación, evidenciando la gravedad del desabastecimiento y las dificultades que enfrentan para mantener sus actividades diarias.