En La Paz, Bolivia, se registran largas filas para adquirir pollo, un alimento básico que escasea debido a los bloqueos y la crisis política. El precio subsidiado es de aproximadamente 35 bolivianos, mientras que en el mercado negro puede costar hasta 100 o 120.
Las autoridades implementan controles, como el sellado de manos, para evitar la reventa y asegurar que cada familia acceda a un pollo. A pesar de la escasez, la población se muestra ordenada y paciente en las filas, aunque la preocupación por el desabastecimiento es generalizada.
El enviado especial Javier reporta la situación desde Emapa, una empresa estatal donde se comercializa el pollo. Explica que la escasez se concentra en la sede de gobierno, mientras que en otras ciudades productoras el precio es normal. La situación se agrava por la falta de combustible y medicamentos, también afectados por los bloqueos.