Se aborda la crisis económica en Bolivia, marcada por la escasez de combustible y la dependencia de la población de las garrafas para calefaccionarse, representando más del 50% del consumo.
A pesar de ser la segunda reserva de gas de la región, la producción de gas ha caído a la mitad en la última década. Anteriormente se exportaba, pero ahora se importa diésel y otros combustibles, complicando la situación debido a la escasez de divisas.