Se observa una baja de tasas de interés que beneficia al sector de empresas y pymes, facilitando su acceso al crédito.
Sin embargo, las tasas para individuos y hogares se mantienen altas, complicando la refinanciación de deudas y generando preocupación por la mora y el atraso en los pagos.
Existe una dualidad en la política de tasas: favorable para empresas y restrictiva para particulares, lo que genera un escenario económico desigual.