Trabajadores que viajan colgados en el tren relatan sus motivos: miedo, necesidad de llegar a tiempo al trabajo para no perder presentismo y el alto costo del boleto. Un pasajero de Polvorines menciona que a las 6 de la mañana ya no puede ni subir al tren.
Se cuestiona a dónde va el dinero recaudado por los aumentos de boleto, ya que las condiciones de viaje no mejoran. Los mensajes de los trabajadores coinciden en la precariedad de los viajes y el riesgo que implica.