Se introduce la celebración de la Santa Cena, explicando su significado a través de pasajes bíblicos de la Primera Epístola a los Corintios.
Se advierte sobre la importancia de la humildad y el arrepentimiento, señalando que el orgullo y el pecado impiden la participación digna en la cena. Se enfatiza que solo aquellos reconciliados con Dios y que tienen a Jesús como Señor y Salvador pueden participar.
Se instruye a los asistentes a realizar una oración personal para aceptar a Jesús y pedir perdón, destacando que la comunión es un acto individual y sagrado.