Se advirtió sobre el colapso del sistema de salud público debido al masivo volcado de personas que perdieron su prepaga u obra social, sumado a un contexto de ajuste y recorte presupuestario por parte del gobierno.
Se destacó que, si bien los números de recortes son alarmantes, las historias personales de los pacientes y sus familias son aún más impactantes, evidenciando la magnitud del problema.
Se criticó la falta de empatía del gobierno ante estos testimonios y la persistente búsqueda de superávit fiscal a costa de la salud pública, mencionando el cierre de programas como el Remediar y la falta de provisión de medicamentos esenciales.
La situación se agrava con el recorte de residencias en áreas como salud mental, odontología, bioquímica, farmacia y trabajo social, lo que limita la formación de nuevos profesionales y el acceso a la atención.