Tras la masiva marcha universitaria, el presidente Javier Milei brindó su respuesta visitando una universidad privada vinculada a Sturzenegger, en lugar de abordar directamente los reclamos ciudadanos.
Este gesto, interpretado como una forma de eludir la confrontación y reafirmar su postura ideológica, contrasta con la urgencia de las demandas sociales y genera dudas sobre la receptividad del gobierno a las expresiones populares.