Se narra la vida y obra de René Lalique, pionero de la joyería moderna nacido en Francia. Su formación como orfebre y sus estudios en París y Londres sentaron las bases de su carrera, colaborando con reconocidas joyerías como Cartier y Boucheron.
Lalique utilizaba materiales nobles como el esmalte, vidrio, piedras semipreciosas, perlas y marfil. Sus creaciones, influenciadas por la naturaleza e figuras fantásticas, se enmarcan en los estilos 'art déco' y 'art nouveau'. Su emblemática libélula con cuerpo de mujer, presentada en 1900, le otorgó un éxito rotundo.
Su ingenio se extendió a esculturas, lámparas y frascos de perfume, destacando su maestría en la técnica del vidrio. A partir de 1908, se centró en la escultura en vidrio, estableciendo un estilo inconfundible. La marca Lalique continúa hoy su legado en objetos decorativos, diseño de interiores, joyería y fragancias.