Se expone una red de fraude en el ámbito de la salud, donde se utilizan sellos y firmas falsas de profesionales médicos para emitir certificados y órdenes de estudios.
La Dra. Neira, médica estética, descubrió que su nombre y matrícula eran utilizados fraudulentamente para atender como clínica general y emitir prescripciones médicas. La investigación se inició a raíz de una causa por violencia de género.
Se relatan casos de pacientes que recibieron diagnósticos y tratamientos erróneos, como el de Dora, quien gastó más de 300 mil pesos en tratamientos ineficaces por parte de un falso gastroenterólogo.
Se advierte sobre la gravedad de la situación, con clínicas que operan sin habilitación y utilizan medicamentos de dudosa procedencia, generando alarma en la comunidad médica y en los pacientes.