Un recorte del 75% en programas de atención para VIH, hepatitis y tuberculosis en enero de 2025 pone en riesgo la prevención y podría facilitar el regreso de enfermedades ya erradicadas en el país.
El desmantelamiento del programa de cuidados paliativos en febrero de 2025 y la caída del 97% en la distribución de tests de VIH en marzo de 2025 son medidas alarmantes que generan preocupación por el futuro de la salud pública.