El presidente Javier Milei expresó en el Congreso su postura sobre los niños nacidos con cardiopatías congénitas, sugiriendo que sus padres debían resolver por sí mismos la situación de atención o intervención médica requerida.
Esta declaración, realizada en el contexto de la aprobación de leyes, revela una preocupante falta de empatía y un posible desinterés por garantizar la atención médica a los recién nacidos con esta condición, priorizando la reducción del gasto público sobre la vida y el bienestar infantil.