Se denuncian casos de presunta mala praxis médica que involucran desde extracciones dentales con complicaciones hasta errores en la atención pediátrica.
Un paciente relata que tras una extracción dental le dejaron astillas y un trozo de hueso, lo que requirió múltiples visitas y la amenaza de una demanda para ser derivado a otro profesional.
Otro caso expone la falta de conocimiento de un pediatra sobre el uso de una balanza y la administración de medicación inapropiada que podría haber sido riesgosa.
Los testimonios reflejan una profunda desconfianza en el sistema de atención médica y la preocupación por la seguridad de los pacientes.