Más de 350 alumnos se ven perjudicados por el cierre de la Casa de la Juventud en San Isidro, ya que los talleres de fotografía y laboratorio no se están dictando por falta de espacio y materiales adecuados en la nueva sede.
Si bien otras disciplinas continúan, los alumnos rotan de aula y no tienen un espacio fijo. La reubicación en el Centro Cívico Cultural Béccar no contempla las necesidades específicas de todos los talleres, generando dificultades para la continuidad académica.